domingo, 10 de octubre de 2021

El viejo maestro



El cadáver se incorporó del féretro donde había sido alojado y con voz grave, ante la mirada de asombro de quienes asistían al velatorio, les dijo: 

«No os asustéis, sigo muerto. Solo he vuelto un momento para escribir mi obituario. No me fío para nada de los plumillas que están en esta sala fingiendo que me conocían a fondo y le importaba lo que hacía. Cuando mi cuerpo esté acartonado y os disputéis el mérito de contar lo que conmigo habéis compartido os citaré el Eclesiastés: ¡Oh vanidad de vanidades, todo es vanidad! Porque fui un vanidoso y no honesto conmigo y por ello busqué fama y adulación, allí donde los mediocres me esperaban para pasarme la mano por el lomo y obtener rédito social, porque por cada paso dado hice de mi vida un acontecimiento llamativo y sonoro, un permanente reclamo de reverencias, mientras os miraba como culebreabais entre mis pies. ¡Moscas empalagosas, ni una letra escribáis sobre mí!». 

Dicho lo cual, el muerto murió de nuevo, tan petimetre como siempre y sin despeinarse.



domingo, 3 de octubre de 2021

Asombrados



Eligió como oficio ser cazador de sombras y a lo largo de su vida profesional persiguió y atrapó miles de ellas. Las clasificaba según su forma, tamaño y peso, si eran humanas, animales, vegetales o de cosas. Las buenas sombras las daban los árboles y las más asequibles eran las chinescas, mientras la más delicada resultaba ser la sombra de ojos y las más escurridizas las sombras invisibles. Luego estaban las pálidas sombras lunares, las de colores y las diminutas sombras del átomo. Consiguió un mundo sin sombras después de encerrarlas todas en un agujero negro, pero su hazaña quedó ensombrecida cuando, con malasombra, su sombra escapó de la cacería. 



domingo, 26 de septiembre de 2021

El jardín secreto



Cuentan de un hombre extravagante que cultivó un luminoso jardín lleno de las más maravillosas y exóticas plantas, nunca contempladas por ojos humanos. En su vergel creció la flor del sonido que en su ulular imitaba el llanto nocturno de un niño; la flor abanico, abierta al soplo del viento ábrego; la flor del gato de largos bigotes y espinadas garras; la flor de la pituitaria que mezclaba todos los aromas agradables; la flor del beso que daba amor sin fin; la flor linterna de iridiscencias lunares; la flor de porcelana, quebradiza a la mirada; la flor garza primorosa y alada; la flor de jade hecha del mineral de las palabras; la flor leona que rugía sus colores; nenúfares aéreos flotando como nubes; orquídeas murciélago que vampirizaban la luz; la flor de la escritura, reflejo de todos los libros leídos; flores cuánticas con pétalos cúbit; y la flor de la imaginación, capaz de ser presenciada de infinitas maneras. Cierto día cuando nació la flor de la muerte, murió y con él toda esa belleza, al ser su última voluntad el sellado y desmemoria del lugar. 

Ocurrió entonces un final sobrevenido a esta leyenda porque su mejor amigo, a semejanza de lo que sucediera con Kafka, traicionó su petición y no echó al fuego la llave del jardín cuya hermosura puede ser admirada por cuantas personas sientan curiosidad y gusto floral.



domingo, 19 de septiembre de 2021

El caminante



Levantó su cuerpo temprano dispuesto a ejecutar lo planeado el día anterior. Mientras preparaba la marcha se paró un momento ante el espejo y, sin pronunciar palabra, se dio un consejo. Luego que todo estaba preparado y el desayuno acabado, salió del domicilio despidiéndose de nadie y, ya en la calle, volvió la mirada hacia el edificio como si no hubiera de retornar al mismo nunca más.



Echó a caminar como quien va a la tienda del barrio a comprar algo que olvidó y cada uno de sus pasos tenían un latido distinto. Los primeros sonaban a música de jazz y marcaban el swing de las pisadas que recordaban a las correrías de su infancia, dejando atrás la ciudad como quien abandona su niñez. Recordó, entonces, una cita de Kafka: «La historia de los seres humanos es un instante entre dos pasos de un caminante».



Los kilómetros se fueron acumulando en las plantas de sus pies, primero sobre el asfalto y después sobre la tierra rojiza. La melodía que imprimían sus piernas comenzaba a sonar a baile de salón, intentando evitar los hoyos y los guijarros más ariscos.



Sus pies no hablaban mucho, aunque cargaban con el peso de su organismo y él lo sabía, por lo que decidió regalarles con una visión del paisaje boscoso lleno de pináculos verdes, musgos, helechos y yerbas medicinales.



Recorrió un gran trecho del camino en soledad, cubierto por el cielo azul y atento a las conversaciones de los pájaros. De tarde en tarde se cruzaba con alguien que no existía y, aun así, lo saludaba.



Para reponer fuerzas detenía su andar y aguardaba a que lloviera un poco de maná para alimentar su flacura y el adelgazamiento de su resistencia, cada vez más convencido de que transitaba por una ruta invisible.



El ocaso decidió aparecer por el horizonte, se presentó sin más con el cotilleo de que lo vio salir del hogar una mañana de hacía cientos de años, y ahora lo conminaba a tomar pensión y cama. Antes de hacer la parada nocturna, contó las estrellas y le faltaba una de las habituales, provocándole una cierta melancolía.



Alojado en una fonda de mala muerte soñó que un caminante opuesto a él descaminaba lo que había andado, borrando sus huellas como quien borra el tiempo, otorgando un sentido contrario a sus pasos, a sus pensamientos, a su sentir, que siempre veía de espaldas y en el que se reconocía de manera extraña como un viajero de sí mismo desconocido e inverso.



Lo espabiló la cisterna de la habitación contigua al sonar como un despertador de agua cuando el alba amanecía por decreto ley. Tornó al sendero y comenzaron a crecerle los pies con cada paso dado, algo que provocó tres cambios de zapatillas a los mil kilómetros.



Este crecimiento le facilitó un marchar más deprisa como si fuera un andarín atleta capaz de llegar a su destino antes de que la carretera hubiera terminado.



Al fin llegó a una playa, él, sus pensamientos y su dolor de plantígrado. El agua del mar le habló para convencerle que ya no estaba fatigado porque su cansancio se había solidificado, y que era hora de volver a casa donde nadie le esperaba para recibirlo con los brazos abiertos y una limonada.

domingo, 12 de septiembre de 2021

domingo, 5 de septiembre de 2021

Alunizaje



Selene acudió ese lunes al comercio donde trabajaba, una franquicia de ropa usada en días de plenilunio. Aquella mañana la imagen de una lunática había quedado atrapada en las lunas del probador. Selene alucinada por la escena llamó un perito en lunas para que pudiera sacarla de la situación de creciente tensión. Una marea de clientes abandonó el local inundando la calle con el consiguiente lunar para el negocio propiedad de un tipo a quien apodaban el Hombre Lobo. Todo acabó cuando un eclipse oscureció esta narración.



domingo, 29 de agosto de 2021

Corazón parado



Al despertar le dijeron que su corazón había dejado de latir. Algo inédito para él, un ser infatigable permanentemente activo. Al abrir los ojos observó un paisaje aséptico de objetos verdes, grises y blancos despersonalizados. «Un corazón late de media unas setenta veces y bombea cinco litros de sangre por minuto y al pararse, la sangre de los pies tarda bastante en subir a la cabeza». Los médicos habían practicado una incisión en su pecho para colocar un stent, una especie de muelle que volvía el corazón más mecánico y metalizaba los sentimientos. «Si mi corazón se detuvo durante un rato ha cesado de sentir y de amar y de afligirse y de exaltarse y de acelerase y de amustiarse». Su vida tras la angioplastia discurriría por la vía de la tristeza y el miedo a coger velocidad. Parecía que el mundo fuera más estrecho y los problemas más superfluos. Ahora vivía con un corazón anómalo.



domingo, 22 de agosto de 2021

Prospecciones



Alguien dijo es un obús. Los niños habían estado jugando en el huerto a desenterrar vestigios del pasado, eran arqueólogos en busca de tesoros perdidos, así que removieron piedras y montones de tierra hasta toparse con aquel artefacto.

La palabra obús estalló en los oídos de todos los mayores que, raudos, acudieron a presenciar el hallazgo. Entonces, hubo quien opinó que se trataba de una bomba. La tensión subió por momentos, las madres retiraron a sus hijos del escenario y algunos pensaron que habría que llamar a los artificieros para que desactivaran el proyectil. No faltó quien, a riesgo de perder su vida, se acercó para sacar una foto con el móvil.

En mitad del revuelo, la misma voz gritó: ¡No corráis! ¡Es una bomba hidráulica!



domingo, 15 de agosto de 2021

Mialgia



El dolor llama a mi puerta y aunque no le abro, entra y lo ocupa todo. Me vence, me vuelve contra mí y me hace otro. No me suelta ni un instante, agazapado dentro, invisible, secreto. Termina con la lucidez física y hace que me arrastre por los pasillos del miedo y la preocupación. Vuelve rígido el pensamiento y lo fija en una única dirección que no parece tener alcance. Es una habitación vacía, una fuente sin agua, un pensar en la nada, la caída sin fondo, el reloj ciego, la afónica palabra, es un arder sin fuego, la noche sin silencio, el tuétano hueco. Entonces la vida sobrevive en la angostura, en el deceso de la paz, en el solitario deseo de acabar.



domingo, 8 de agosto de 2021

Inédito

 

Rebuscando en una de esas librerías de viejo que gustaba frecuentar, encontró un libro extraño, las tapas sin titular en cuero gastado y que, al mirar en su interior, pudo ojear: 


«nunca leerás dos veces el mismo texto». Tal fue la emoción por el hallazgo que pagó apresuradamente y corrió a casa para, una vez pertrechado en el sofá, sumergirse en una lectura que, intuía, sería maravillosa. 

Lo abrió al azar hacia la mitad del tomo y comenzó a leer con la sensación de que estaba ante un texto de virginidad lectora. Tal fue la subida de adrenalina que lo cerró de golpe, no sin antes poner la cinta marca páginas. 

Aquel éxtasis lo hizo volver al libro por donde lo cerró esperando continuar con la lectura iniciada, algo que le fue imposible porque la entrada que se mostraba antes sus ojos no era la que con anterioridad observó. Asombrado y sin entender qué pasaba salió de la semi penumbra del cuarto al balcón para contemplar a la luz aquel prodigio donde cada página leída, era arrancada por el viento que la volaba lejos hasta desaparecer, aunque el volumen seguía teniendo igual número de hojas. Autores ignorados por la Historia de la Literatura, conocimientos nunca revelados, fórmulas para problemas matemáticos irresolutos, diagnósticos infalibles para enfermedades incurables, hasta el desmenuzamiento de la paradoja de la mecánica cuántica o la resolución del teorema de la imposibilidad. 

Sintió entonces un vértigo que le hizo tambalearse y después un repelús. Recordó que la chimenea estaba encendida y, sin pensarlo mucho, lanzó el ejemplar al fuego. De su ignición se elevaron unas bonitas volutas de sabiduría.

 


domingo, 1 de agosto de 2021

Impuntuales







Cuando la novia llegó al lugar acordado para la ceremonia, testada por una diadema de horquillas florales sobre su melena recogida y ceñida en un traje de albura perfecta, el recinto permanecía vacío. Desconcertada, miró primero el reloj y, de inmediato, volvió sus ojos hacia el padrino, quien se encogió de hombros mientras ponía cara de interrogación. Entallada en un largo vestido con escote palabra de honor y un sobrehilado de encaje, allí se encontraba ella peripuesta y sin nadie. 

Todo preparado para la celebración: la pérgola de colores brillantes de la que colgaban guirnaldas de tela en franjas de oro metálico y violeta eléctrico; las sillas en formación espacial simétrica; el atril solemne de los discursos sentimentales y hueros; el fondo marino con un mar de azul digital y un cielo celeste metalizado; hasta una metástasis de felicidad se había expandido por el aire. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaban todos los invitados? Entonces sonó el teléfono móvil y un coro de voces, al otro lado, gritaron por el manos-libres: ¡Eres la primera novia que no llega la última a su boda!



domingo, 25 de julio de 2021

Juego de letras



Farik pela a los niños del barrio. A cada pequeño le marca una letra sobre su cuero cabelludo con la maquinilla eléctrica. Después los chavales, cuando abandonan la barbería, se alinean para formar palabras al azar que dan nombre al pasatiempo de ese día. Hoy han creado el vocablo palimocho, pero no han podido divertirse porque era un juego olvidado.



domingo, 18 de julio de 2021

Trance



El antojo de aquella mañana fue ir a comprar churros. Mientras la churrera vertía la masa en el aceite hirviendo, quedó como hipnotizado por la espiral que iba formando el tejeringo dentro de la oscura perola, movido por dos palos de madera. Despertó cuando mojaba el churro en el café, después de cincuenta años.


domingo, 11 de julio de 2021

Pescadora



Le sonrió mientras la saludaba al coincidir en el zaguán del edificio siempre alelado por su belleza. La joven atractiva y hermosa, le devolvió el saludo con una sonrisa liviana y displicente.

—Te gusta la pesca —afirmó tras observar que sostenía en sus manos una caña de pescar—. Ella asintió con una mueca de simpatía sin articular palabra y continuó caminando hacia la puerta del ascensor. Él, la miró absorto hasta ver desaparecer las líneas curvas que delineaban su cuerpo, su vestido ceñido casi transparentando su ropa interior.

No dejó de imaginar toda la tarde cómo de erótica estaría su vecina del séptimo piso manejando la caña con un fondo marino, hasta que observó como una potera enganchada a un hilo de nailon, acababa de capturar un tanga negro de encaje que ascendía por el ojo patio ante su perplejidad.

domingo, 4 de julio de 2021

Acuarela


Todas las noches la mujer china fríe rollitos de primavera. En verano, en otoño, en invierno y también en primavera. Los fríe con el delicado afán de alimentar a su prole. La escucho en la cocina hablar en una lengua milenaria que produce en mi mente un cierto entusiasmo, imaginando un paisaje de ojos rasgados y siluetas tenues de mujeres chinas. La mujer desenrolla el mantel de la vida en común y sirve su entrega en platos de porcelana china. Su ambición vital es secuestrada por momentos deletéreos y fugaces que van borrando, día tras día, la tinta de su dibujo. Todas las noches la historia se repite irreal y en la mañana la mujer desaparece.

domingo, 27 de junio de 2021

Encargos





Las mejores historias llegan cuando la realidad es inverosímil. Alguien ha ido dejando pósits en cada esquina que cruzaba con una misma frase: «No me esperes, llegaré». Como las calles están casi vacías estos días han recuperado el sonido de los pájaros y la calma de los domingos. Me ha dado por pensar que el enunciado lo escribió la mano de la primavera. También otra cuaresma de libertad. Otra alucinación colectiva tan llena de sobresaltos y que nos asoma al precipicio de lo que nunca hemos sentido. He guardado de recuerdo uno de esos papelitos amarillos: que no se acabe el invierno. Mañana escribiré otro pósit como este, me hace feliz.



domingo, 20 de junio de 2021

Efluvios





Al entrar en aquel estudio de arquitectura lo que más me llamó la atención fue que los tres delineantes eran cojos. Dos de ellos lesionados por la enfermedad, el tercero solo se había fracturado la pierna jugando al fútbol. Contaba apenas trece años y ese verano mi padre le pidió al arquitecto, con quien mantenía una buena relación laboral, que me admitiera para ir conociendo el oficio de tirar líneas sobre el papel, dado que comencé a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios la especialidad de Delineación, y así practicar y conocer los entresijos de los planos, a usar el escalímetro y las reglas Faber Castell de las que estaba enamorado por su color verde esmeralda y su flexibilidad. Allí con pulso tembloroso me amnistiaron de la gota de tinta en el tiralíneas que siempre manchaba el documento, para que comenzara a usar los revolucionarios Rotring.



Las tareas que me asignaron eran las más sencillas de la oficina. Una consistía en hacer copias de los planos de las viviendas que eran dibujados en papel vegetal, tras haber realizado el croquis y dibujo con lápiz a escala. Eran copias en papel diazotípico, sensibles a la luz ultravioleta, que tras pasar por una duplicadora heliográfica debían ser reveladas con vapor amoniacal, para lo que tenían que ser introducidas en un cajetín oscuro y de considerable altura.



Me mandaron a recoger una de ellas. Cuando fui a sacar el dibujo introduje la cabeza y respiré con normalidad. Siguió una sensación de fuego en los pulmones, un olor exasperante y cáustico, y la falta de aire como hasta entonces no había sentido, tras inspirar una bocanada de amoniaco. Salí del pequeño cuarto oscuro donde se revelaban las reproducciones medio trastornado y, en la sonrisa disimulada de los dos jóvenes con su pequeña maldad, encontré la respuesta a mi experiencia inolvidable.

 

domingo, 13 de junio de 2021

Transliteraria



Anoche, casi cayéndome de sueño en el teclado, mientras intentaba escribir este post, me visitó un personaje, salido de uno de mis escritos. Al principio pensé que, en mi somnolencia, me estaba visitando un fantasma, aunque pronto advertí que se trataba de alguien que me escribía a través de un chat de una red social. Me preguntó que si yo era yo y que si había escrito un artículo sobre él. Comenzó a desgranar datos para que lo pudiera reconocer y me reveló que ahora estaba en otro continente. También me confesó que le había gustado lo que escribí sobre él porque nadie había escrito nunca nada de su vida. Fue hace una década que escribí su entrada en el blog. Ahora era una aparición escapada de mis letras que me contaba su experiencia como personaje literario. En ese momento, un pequeño estremecimiento recorrió mi cuerpo.



domingo, 6 de junio de 2021

Acuarela



Todas las noches la mujer china fríe rollitos de primavera. En verano, en otoño, en invierno y también en primavera. Los fríe con el delicado afán de alimentar a su prole. La escucho en la cocina hablar en una lengua milenaria que produce en mi mente un cierto entusiasmo, imaginando un paisaje de ojos rasgados y siluetas tenues de mujeres chinas. La mujer desenrolla el mantel de la vida en común y sirve su entrega en platos de porcelana china. Su ambición vital es secuestrada por momentos deletéreos y fugaces que van borrando, día tras día, la tinta de su dibujo. Todas las noches la historia se repite irreal y en la mañana la mujer desaparece.



El comediscos

 En casa tuvimos un comediscos, como otras familias tenían canario. Vivía en el salón, sobre un tapete de ganchillo, y mi padre lo alimentab...