Despertó con la terrible resaca de la noche anterior sin saber dónde estaba y ni quién era. Tambaleante, se levantó de la cama con náuseas y se dirigió hacia el cuarto de baño. Abrió la puerta y le sorprendió la luz que entraba clara por la lucerna. Abrió el grifo y se refrescó la cara. Quiso, en ese momento, reconocerse en el espejo donde se podía leer la leyenda: ¿te has contado ya el cuento de esta Navidad?
Mostrando entradas con la etiqueta #micro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #micro. Mostrar todas las entradas
jueves, 3 de enero de 2019
domingo, 18 de noviembre de 2018
Discusión matrimonial
—Mira Pepe tú no sabes lo difícil que lo tengo para llegar a fin de mes con lo que tú me das —la mujer hizo una pausa—. Por todo, ya te digo, no sólo es por el dinero, es la casa que le hacen falta unos arreglillos —sollozó sincopadamente—. Y luego está lo de la niña que se ha empeñado en trabajar de camarera en un bar de noche, para volver a las tantas. Y tú que nunca me ayudas, te callas y dejas las cosas correr. Pero a mí se me fríe la sangre con cosas como esta, qué quieres que te diga.
La mujer sacó un pañuelo de papel del bolsillo y se apretó las aletas nasales para proseguir con su retahíla de lamentaciones.
—Y de tu hijo mayor qué me dices. Va a dejar los estudios porque primero está lo de estabilizar su relación de pareja. Desde que conoció a esa tiene el juicio en otra parte, no se da cuenta dónde se mete.
Un grupo de personas en silencio se acercaron hasta el lugar donde estaba la mujer que se retiró unos metros. Puso cara de circunstancias, es decir, se apenó mientras pensaba «bueno mi Pepe ya tiene otro más con quien hacer amistad». Cuando el cortejo se marchó pasó el pañuelo de papel por la foto que había en la lápida.
—Tú siempre tan callado y dándome la razón como a las tontas —y se despidió.
sábado, 17 de noviembre de 2018
Cuentos impúdicos
Pinturas de guerra
Quiso lucir atractiva y eligió
como color de labios la lascivia y como maquillaje la perdición.
Fruta prohibida
Su sexo olía a guayaba.
Canicular
Fue un verano demasiado caliente:
sus bochornos inguinales ocuparon toda la estación.
Inundación
Se sintió tan húmeda que lo anegó
con su amor.
Angelical
Era una delicia de chica, tanto
que en su pubis crecía el cabello de ángel.
Éxtasis
El vaivén de los suspiros, el
gemido de los besos, el jadeo del espíritu... y el final.
Glotona
Degustaba a los hombres con el
exquisito paladar de una ninfa.
Contorsionista
He pensado que amarnos es la
única atrocidad que nos queda por hacer.
Gesto
Mientras cogía su mano con
ternura imaginó la fantasía más obscena.
Evanescencia
Sintió el aleteo de una mariposa
sobre la carnosidad de su vulva y flotó en el tiempo.
Embaucador
Mírame a los ojos le pidió. Y le
hizo de todo.
Sismo
Cruzó las piernas y se corrieron
las crujías del cielo.
Nido
Un pequeño beso se escurrió por
su cuello hasta cobijarse en un mullido canal de carne.
Diosa
Una aurora boreal tatuada en su
monte de Venus hizo que el preludio de cada relación fuera deslumbrante.
Ascensión
Extenuada de amor, doblada de placer,
en mitad del coito vio la luz y se elevó al cielo.
Escritora de éxito
Cada relato publicado lo imaginó
durante la tormenta de un orgasmo.
Tobogán
Se escurrió entre sus piernas y
sólo hubo suspiros.
Seductora
Le hizo su mejor striptease y le
desnudó su corazón.
viernes, 16 de noviembre de 2018
La vuelta al cole
Después del maestro, al frente sobre la tarima, el resto de la clase estaba por ocupar su puesto en el aula. En primera línea los listos, los que querían llamar la atención, los ‘pelotas’, los concentrados, la minoría selecta y aquellos otros que no veían bien la pizarra. En medio la tropa, los tímidos, los del apellido en mitad del abecedario, los compañeros siameses, las sociedades afines y los intereses comunes. En las esquinas los marginados, los desplazados y, junto a la puerta, los que querían escapar pronto de aquella realidad. Al final, los que armaban jaleo, los que no daban golpe, los vagos y maleantes, los insurrectos, los inconformistas, los repetidores, los que persistían en sus errores, los rebeldes y los que se aburrían. No sé cómo me las apañaba todos los años para terminar en la última fila.
lunes, 10 de julio de 2017
Olvido
Syna, transida de dolor por la separación de su amante, comió flor de loto para borrar de su memoria aquel amor y encontrar la serenidad.
Pasados los años volvió a estar frente a él y aunque lo reconoció nada más verle, en cambio no pudo recordar nada de cómo fueron los besos y las caricias pasadas.
domingo, 9 de julio de 2017
A la vuelta del tiempo
En los últimos treinta años, cada vez que se marchaba de aquella oficina, tras una larga jornada de trabajo, sentía que olvidaba algo. Después recapacitaba: «mañana veré».
Un día no pudo aguantar más esa sensación y volvió para ver qué era. Entonces descubrió, asombrado, que se había dejado allí su vida, sentada en aquella silla junto a la mesa. La reconoció por ser tremendamente joven y entusiasta. Utópica y arriesgada. Pero sobre todo inusitada. «Si pudiera recogerla», pensó. Y se marchó, entristecido. Más que nunca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Mutismo
Le dio su palabra y desde entonces no ha vuelto a hablar con nadie. Desde entonces guarda algo en la boca: un sabor tibio, una humedad dulce...
-
Aquella mañana vio cómo por el ojo del huracán subían al cielo las vacas que pastaban junto al arrozal. Al atardecer comenzó a llover arroz ...
-
Olvidó la cabeza en su casa y comprobó que podía actuar de igual manera. Lo notó, sobre todo, porque nadie hizo ningún comentario. Se duch...