El discípulo interrogó al sabio sobre cómo orientar el sentido de su vida. Y el maestro le respondió: «El destino de cada persona está bajo el cielo y sobre la tierra. Entre ambos discurre el camino invisible de la existencia por el que te debes guiar». Entonces el joven echó a andar.
Sin dudas se fue en busca de alguien que hablara más claro.
ResponderEliminarSaludos,
J.