Declinaciones
Este niño sabe hablar latín
―defendió la madre muy ufana―, lo que llevó al profesor a preguntar al pequeño
de cuatro años sobre el ablativo singular de la tercera declinación del verbo
saber.
Le dio su palabra y desde entonces no ha vuelto a hablar con nadie. Desde entonces guarda algo en la boca: un sabor tibio, una humedad dulce...
No hay comentarios:
Publicar un comentario