Lucía en su camiseta, con grandes caracteres negros, la leyenda: Take is easy. Parecía una advertencia o una intimidación, quizás parte de su acervo filosófico o de una reflexión profunda, el discurso existencial de quien debe ganarse el pan, o la dosis de droga, cada mañana. Cuando bajé del coche, entre curioso y asustado, el hombre me extendió la mano y me dijo: «dame algo que tengo hambre de letras».
domingo, 1 de enero de 2023
El gorrilla
Lucía en su camiseta, con grandes caracteres negros, la leyenda: Take is easy. Parecía una advertencia o una intimidación, quizás parte de su acervo filosófico o de una reflexión profunda, el discurso existencial de quien debe ganarse el pan, o la dosis de droga, cada mañana. Cuando bajé del coche, entre curioso y asustado, el hombre me extendió la mano y me dijo: «dame algo que tengo hambre de letras».
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Pedro y el lobby
Pedro era concejal de un ayuntamiento pequeño, que es la manera más barata de ser un tipo de lo más normal con responsabilidades. Le habían ...
-
Aquella mañana vio cómo por el ojo del huracán subían al cielo las vacas que pastaban junto al arrozal. Al atardecer comenzó a llover arroz ...
-
No hay que vender el alma al diablo, basta con hipotecarla, le comentó el empleado de la entidad bancaria, quien l e explicó que era un trám...
Para esos casos siempre llevo un diccionario de la rea en mi morral. Nunca falla.
ResponderEliminarTampoco lo aceptan.
Saludos,
J.