domingo, 28 de junio de 2020

Negocios



La jornada había finalizado y, tras el recuento del dinero, el saldo resultó ser muy provechoso para sus intereses y el esfuerzo valió la pena. Vendieron más mentiras que nunca porque se beneficiaron, en parte, de que esa fecha se hubiera declarado en Día de la Credulidad. También porque los sofismas estaban en periodo de rebaja y las falacias se ofertaron a un llévese tres y pague dos. Además, el comercio online aumentó la compra de embustes, noticias falsas y fraudes de manera considerable. En cierto modo, en aquella sociedad, el consumo de falsedades y engaños daban mucho prestigio.



sábado, 27 de junio de 2020

Veredicto



Lo declararon culpable tras un juicio rápido. Lo condenó un juez con personalidad de chorizo y adicto a la cocaína. Sus sentencias más duras eran impuestas a quienes estaban acusados de coquetear con la droga. Lo imputó un fiscal lelo que no sabía distinguir entre el juicio de la razón y la razón judicial, acomplejado porque lo desdeñaban todas las mujeres. Para su suerte lo defendió un abogado de oficio tan honrado que cuando su cliente le contó la verdad, lo acusó ante el juez.



domingo, 21 de junio de 2020

La bienvenida



El barco no partió. Él sonrió entonces al ver como desde cubierta ella le saludaba. Recogió el equipaje y lo colocó en el maletero del coche. Esperó a que bajara la escalinata y le pidió que le devolviera su beso. Subió al automóvil y volvió a casa. En el camino no hubo reproches.

domingo, 14 de junio de 2020

Abandono



La libélula interrumpió su vuelo al paso del avión que tomaba tierra. En la terminal uno del aeropuerto Soekarno-Hatta de Yakarta, espera sentada su vuelo de la compañía Air Asia, Melati. Su cara redonda y su mirada perdida no expresaba el tiempo que lleva en aquel lugar, pero al igual que su nombre –flor de jazmín– que significa la esperanza, Melati no desespera y siente que se ha hecho mujer desde que llegó. La libélula emprende su vuelo hasta posarse en el hombro de la chica.

domingo, 7 de junio de 2020

Anieblados




Hoy la niebla es espesa, tanto que las palabras se licuan al pronunciarlas y llegan como distorsionadas a los oídos atentos. Parece que estamos en Londres, refiere alguien después de haber sido pronunciada esa misma observación más de una veintena de veces a lo largo de la mañana. Y no, la ciudad londinense no es la única que tiene el copyright de la acumulación de gotículas de agua que forma una capa amplia en contacto con el suelo terrenal y limitando la forma de ver las cosas. Tampoco se trata de una niebla tan densa que se pudiera cortar con un cuchillo, dado que esa herramienta de trozar consistente en una hoja de metal habitualmente estirada y cortante por un solo lado, en ocasiones punzante, con un astil metálico, de palo u otro material, al ser infectiva en dicho ejemplo. Descartado el smog fotoquímico queda la referencia cultural unamuniana o la más televisiva del san Bernardo de Heidi, cuando no la fenomenológica neblina engelante.



domingo, 31 de mayo de 2020

Querencias



—Quiérete mucho. Eso es lo que tienes que hacer —le imploró.
—Si yo ya me quiero, pero esta maldita enfermedad me quiere aún más.



domingo, 24 de mayo de 2020

Agorera



A Casandra le daba miedo pensar en el futuro incierto porque era como construir una realidad que hasta ese momento no existía. Ella no adivinaba el porvenir, lo erigía. Y aun así era incapaz de creerse a sí misma en su narrativa adivinatoria.



domingo, 17 de mayo de 2020

Aumento



«Mi abuelito usa gafas para la lectura y siempre se queda dormido. Es por eso que le he regalado unas con cristales de más despierto».

domingo, 10 de mayo de 2020

Parroquia




El bar estaba vacío. Monótono el camarero caminaba tras la barra ordenando los últimos objetos mientras esperaba la llegada de la clientela. Al fondo del recinto un insecto leía el periódico. Entraron dos hombres, uno de ellos con la cara redonda y unas gafas a juego con la geometría de su rostro, el otro más espigado fumaba un cigarrillo. El tabernero reconoció al primero.
—Señor Monterroso ¿le pongo un atol? —preguntó.
—Que sean dos —interrumpió el acompañante.
—Siento decirle que hoy tampoco ha venido el dinosaurio. En cambio, el sujeto que está allí sentado se ha interesado por usted.
La pareja caminó hasta donde terminaba el establecimiento con las bebidas en la mano.
—Le presento a mi amigo Rulfo, tiene especial interés en entomología literaria —informó Monterroso.
El bicho sin levantar la cabeza les contó que Kafka no tenía predisposición a ningún trueque de zoofilia narrativa. Rulfo sacó de su bolsillo un gallo que picoteó la larva lectora.
—Los cuentos siempre deben tener un buen final. Aunque los dos estemos muertos en esta eternidad—explicó el mejicano.

domingo, 3 de mayo de 2020

Convivencia



Me ha saludado esta mañana con los ojos vidriosos y la respiración agitada. Me ha narrado una historia que es muy antigua y suele ocurrir donde residen muchos me vecinos. Dice que vive angustiada desde hace meses y que apenas descansa. Cuando tiene que entrar o salir de casa trata de emplear el menor tiempo posible porque, me ha confesado, siente miedo. Aclara que en su bloque de pisos la persigue un fantasma… de carne y hueso.



domingo, 26 de abril de 2020

La sonrisa del miedo







La casa quedó en semipenumbra cuando sus padres apagaron la luz del dormitorio situado frente al suyo. Y entonces todo se hizo distantemente inmenso, desconocido, mientras se amplificaba el silencio hasta hacerse audible. Arrebujada en las sábanas, con el embozo tapando su nariz, cerró los ojos y el miedo le sonrió.

domingo, 19 de abril de 2020

Encogimientos




Leyó en un libro que la gente mayor menguaba por cada susto se les daba. Así que comenzó a asustar a mamá hasta que ella se fue haciendo pequeñita mientras él crecía. Hasta que llegó el día que su hijo comenzó a asustarlo a él y comprendió el poder menguante que confiere el miedo.



domingo, 12 de abril de 2020

El corrector díptero




Una mosca zumbadora quiere comunicarse conmigo. Ha efectuado tres pasadas rápidas por mi oreja derecha, lo que quiere decir que me he comido un complemento directo en el primer párrafo. Después pasa dos veces delante de mis ojos, realizando un picado para hacerme ver la concordancia de polaridad que acabo de añadir al texto. Y así, sucesivamente, es capaz de corregirme cuanto escribo. Mientras pienso que será el espíritu de un lingüista aplicado fallecido, entiendo como una suerte tener una mosca doctorada en tipología lingüística, sin que me tenga que mosquear, claro.

domingo, 5 de abril de 2020

Chiflado






Comenzó como empiezan muchas cosas, con un probar para ver si somos capaces de mejorar una técnica. Los primeros intentos fueron baldíos, más por el empeño y la insistencia despejó el camino hasta alcanzar su propósito, y silbó. Imitó, así, a otros compañeros de la escuela también practicantes.



Al principio la secuencia de silbidos fue espaciada entre horas y conforme pasaban los días la ensayística fue a más, hasta ser continua y sin pausa. Los familiares del niño, tras una temporada de capear sus silbos, decidieron poner tapones de cera en sus oídos.



El incesante uso de los labios para obtener un pitido continuo y agudo, otorgó al niño una peculiar fisionomía debido a la prolongación muscular, hueca y elástica que sucedió en su boca, pasando a formar parte de la taxonomía de animales con trompa que pueblan el planeta como el tapir, el elefante o el mosquito trompetero.



Eso sí, debido a su potencia succionadora que desarrolló, su madre nunca tuvo que ponerle más una cuchara para tomar la sopa y, en su madurez, se especializó en trabajos de libación.

domingo, 29 de marzo de 2020

Soltar lastre






A José Doménico lo conocí un verano mientras trabajaba en un bar restaurante en mi época estudiantil para lograr algún dinero. Se pegaba a la barra y desplegaba su discurso de filósofo tabernario como él se definía. Solía contar chistes que venían a ser sus máximas para explicar el mundo. En cierta ocasión refirió el chascarrillo del hombre que andaba por el desierto con un yunque entre sus manos. Preguntado por su propósito, el individuo explicaba que era una técnica evasiva por si aparecía una fiera, momento en el que soltaría el pesado hierro y podría andar más rápido. Doménico decía que así pasa en nuestras vidas, ya que si somos capaces de dejar las pesadas cargas que nos ralentizan, podemos andar más ligeros y sin el lastre de los engorros que nos frenan ante lo esencial.

domingo, 22 de marzo de 2020

Charla cotidiana



—Hola.

—Qué tal —se saludaron frente a una antigua casona.

—¿Esta no era la casa da Antonio, el viejo mecánico?

—Sí, vivió aquí hasta que murió su mujer, Ángeles. Después se fue marchó a casa de una de sus hijas y allí falleció, una lástima.

—Veo que están reformando la vivienda.

—Sí, al parecer vendrá a vivir el hijo mayor.

—Es una buena casa.

—Me tengo que ir.

—Y yo.

Se estrecharon las manos antes de marcharse y cada espectro tomó una dirección distinta.



domingo, 15 de marzo de 2020

Encogimientos



Leyó en un libro que la gente mayor menguaba por cada susto se les daba. Así que comenzó a asustar a mamá hasta que ella se fue haciendo pequeñita mientras él crecía. Hasta que llegó el día que su hijo comenzó a asustarlo a él y comprendió el poder menguante que confiere el miedo.

domingo, 8 de marzo de 2020

Un cuento



La niña observó como la mujer mayor cruzaba con cierta dificultad la calle tirando del carrito de la compra. A cada paso imaginó cómo habría sido cada parte de vida. Una chica ilusionada, una joven apuesta, una esposa diligente, una madre infinita, una mujer luchadora. Al llegar al otro lado de la calle, la mujer mayor volvió la cara hacia la niña y le sonrió. Ese fue el momento en el que pudo reconocerse en aquel rostro.

domingo, 1 de marzo de 2020

Olvidadiza




He creado un grupo de WhatsApp con una sola usuaria que soy yo. Allí envío los mensajes más sinceros, los recuerdos que no debo olvidar, los instantes más claros, los encuentros más plácidos y, especialmente, las fotos que me recuerdan lo que fui cuando estoy junto a las personas que me hacen saber quién soy. A veces olvido que soy quien manda los mensajes y cuando escucho un aviso sonoro, me emociono.



domingo, 23 de febrero de 2020

Fantasmagoría



Dos ancianos miran caer la tarde sentados en un banco junto a la carretera. Mis pasos de caminante me acercan hacia ellos. Les saludo, primero con una sonrisa y un leve movimiento de cabeza; después con un «buenas». Responden con amabilidad a mi cumplido. En medio de un rumoroso silencio, les digo que todo parece muy tranquilo y uno de ellos me revela: «en este pueblo, los que no están muertos se han ido». En ese momento se me viene a la mente Comala y pienso si no estaré hablando con dos fantasmas, o si ya seré yo también como uno de esos espectros.

Mutismo

Le dio su palabra y desde entonces no ha vuelto a hablar con nadie. Desde entonces guarda algo en la boca: un sabor tibio, una humedad dulce...