domingo, 3 de mayo de 2026

Prisión



Apresado en las arenas movedizas de un reloj se hundió en el tiempo. Al principio creyó que caía. Luego comprendió que era al revés y que era el tiempo el que subía por él. Le llenaba los zapatos, le cubría las rodillas, le pesaba en el pecho con la paciencia infinita de lo inevitable. Cada grano era un instante ya vivido, una palabra dicha, un gesto que no volvería. Intentó moverse pero moverse era recordar y recordar lo hundía más. Vio pasar escenas sin orden, una risa que no supo guardar, una despedida demasiado breve, una puerta que no cerró. Todo volvía, pero no para quedarse sino para empujarlo hacia abajo. Cuando el tiempo le alcanzó la boca, quiso gritar pero el grito ya había ocurrido y se hundió del todo en ese lugar donde nada sucede porque todo ya ha pasado.




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