Harto de quererse a sí mismo decidió suicidarse contra el espejo.
domingo, 16 de abril de 2023
domingo, 9 de abril de 2023
Nefelibata
—No te enteras de nada; siempre estás en las nubes —le reprochó.
—Siempre no, en ocasiones bajo en forma de lluvia.
domingo, 2 de abril de 2023
Low cost
Acababa de facturar la maleta en una máquina de autoservicio del aeropuerto y se sentó a esperar el momento de su partida. Observaba distraído los vídeos que aparecían en una aplicación de su móvil, cuando un joven se acercó para ofrecerle un pasquín. En la hoja se informaba sobre las demandas de las personas que trabajaban para una línea aérea y se anunciaba un paro. Cogió el papel con desconfianza y lo ojeó de manera rápida hasta que su mirada se detuvo en la palabra huelga.
—¿Cuándo comienza la huelga?
—Hoy —le respondió con energía—. Pedimos una mejora salarial porque nos están pagando una miseria por hora trabajada.
Esbozó una mueca expresando un gesto de asentimiento hipócrita con la demanda que le planteaba y mientras el hombre se alejaba, recordó que él viajaba con esa compañía, famosa por ser de bajo costo. Le incomodaron, de pronto, dos pensamientos: el fastidio de que suspendieran su vuelo y que aquella reivindicación, si era atendida, desencadenaría una subida de precios.
La llamada por megafonía para embarcar lo sacó de su reflexión contrariada. El viaje fue plácido. Aterrizó y volvió a casa donde le esperaba una carta sobre los planes que su empresa había decido ejecutar, reduciendo costes con menos personal.
domingo, 26 de marzo de 2023
Acrobacias
Acudió al festival aéreo con la convicción de que vería un gran espectáculo. Madrugó para coger sitio en la playa, un lugar estratégico a ser posible. Desde que leyó El principito, el mundo de los aviadores había sido muy sugerente para él. Imaginaba volar sobre los mares azules, los desiertos amarillos, las selvas verdes y las blanqueadas cumbres. Sentía tanta admiración por las aeronaves como miedo a despegar sus pies del suelo, por ello no perdía oportunidad de acudir a las exhibiciones de las máquinas voladoras.
Aquella mañana el sol no terminó de salir, al contrario, un denso banco de niebla ocupó los largos kilómetros de la ribera. El agua del mar igual que una balsa de aceite y ni una pizca de brisa, hacían presagiar un mal desenlace.
La espesura de la neblina casi oscureció el día y era imposible distinguir a alguien. Oía su voces lejanas y desnortadas sin ver nada. Después ruido de motores, ovaciones y aplausos, pero él seguía sin poder observar qué pasaba. Primero sintió ahogo, más tarde frustración y, al final, hundimiento por no saber escapar de esa realidad borrosa y laberíntica.
Cuando la bruma desapareció los rayos solares comenzaban a sucumbir por el horizonte marino y en la costa no quedaba nadie. Agotado volvió a casa.
Al llegar a su barrio le recibió una enorme pancarta: ‘Exhibición y concurso de vuelos acrobáticos con aviones de papel’. Su rostro se iluminó.
domingo, 12 de marzo de 2023
Relato soñado
Cuando sus ojos se adaptaron a la semioscuridad buscó una linterna para moverse dentro del apartamento que no encontró porque alguien la había cambiado de lugar. Miró entonces a través de los cristales. Todo quedó silencioso y en tinieblas durante unos segundos que parecieron eternos hasta que, de repente, se hizo la luz y ese fogonazo le hizo bajar los párpados por el dolor que le causaba tanta claridad.
Seguidamente reinició su ordenador y vio con satisfacción como todo volvía a estar bien, sus proyectos, programas y aplicaciones. Buscó el trabajo y no lo halló, desesperada consultó con un amigo informático para que le ayudara y no obtuvo solución.
Los estados anímicos por los que pasó fueron desde el desconsuelo hasta la desesperación, pasando por estar deprimida y renegar de la escritura.
Era su narración soñada.
Era su narración soñada.
domingo, 5 de marzo de 2023
domingo, 26 de febrero de 2023
Madrugadas etílicas
—¿Tomamos una copa más? —preguntó.
—Tú quieres emborracharme —le respondió esbozando una sonrisa.
—Por supuesto, para que te aproveches de mí.
domingo, 12 de febrero de 2023
Cortazianas
Apoyaba mi barbilla en el cañón del CETME mientras oía la radio por los auriculares. Era la última guardia del inacabable servicio militar cuando la noticia me sorprendió en la garita y me revoleó contra la pared. Fuera llovía con la mansitud que sólo puede hacerlo en Galicia, donde la acuosidad cae con tristísima delectación. Dentro de mí también empezó a lloviznar y no escampó en muchos días.
Aún de noche amanecería al poco y, entonces, el día tendería a empeorar dado el impactante espesuramiento del boletín informativo en mis oídos. Lentamente el paisaje urbano se metalizó de azul.
Al terminar fui a mojar las magdalenas en la tristeza de aquel desayuno antes de acercarme al barracón. En el cuerpo de armas aflojé el cinturón y dejé las municiones y el fusil en la armería igual que quien deja media alma en su camino. Al llegar la camareta estaba vacía, inoportuna e injuriosamente. Se me cuajaron los claros de los ojos como queriendo llorar, pero sin lagrimear y comencé a escuchar un murmullo de voces en la soledad de la sala. La luz saltaba desde la calle general Alesón queriéndose comer la húmeda penumbra. En el exterior, la mañana llúvida aceleraba su ritmo de vida urbana y escolares volantones caminaban hacia la escuela aferrados a sus madres.
En Argentina engrupir significa hacer creer una mentira. Eso quizás fue lo que pasó en el parte radiofónico del 12 de febrero de 1984, rumié pensante, entre tanto terminaba el retén de vigilancia. Su muerte tenía que ser una falacia porque los inmortales nunca desaparecen. Nosotros sí que morimos en el acontecer de nuestra funda existencial, lo mismo que gusanos de seda que abandonan su ovillo vital y se transforman en sueño alado. El belgicano continuaría con su gargarizar de erres, flaco y barbado auditor de jazz. Una fama y un cronopio marcharían, cogidos de la mano, a coleccionar heterogramas.
Años más tarde me senté sobre una fría lápida de mármol blanco que cubrían rosas marchitas en Montparnasse. Encendí un cigarrillo y decidí contarle lo mal que lo había pasado en aquella amanecida. Sé que me escuchó, no más.
*Según la Patafisica este de
febrero es un mes cortaziano
domingo, 5 de febrero de 2023
domingo, 29 de enero de 2023
Rubicundos
Los adoradores del ocaso, con sus súplicas, detuvieron el sol antes de ponerse y lograron arrebolar sus pupilas. Desde entonces llevan fuego en la mirada.
domingo, 22 de enero de 2023
Atracos bursátiles
Al corredor de bolsa, el ladrón le preguntó: «¿La bolsa o la vida?» Y el bróker respondió: «Mi vida es la bolsa».
domingo, 8 de enero de 2023
La moraleja y la fábula
Era un gélido invierno. Una fábula, protegida por Esopo, disfrutaba del momento en la estación de esquí, mientras su vecina la moraleja trabajaba por enseñar a la gente qué se puede concluir del cuento de vivir.
La fábula le brindó cantar y descansar, y la moraleja le aconsejó que debería dejar de estar ociosa y ponerse a aleccionar al personal sobre las circunstancias que rodean a la existencia humana. La fábula ignoró su consejo.
Meses después llegó un caluroso verano, que sorprendió a la fábula sin traje de baño. Desesperada acudió a su convecina la moraleja pidiéndole ayuda. Sin embargo, la moraleja contestó preguntando qué había hecho durante el periodo invernal. La fábula le dijo que canturrear, a lo que la moraleja le respondió que bailara ahora ya que cuando pudo no hizo nada para evitar esa situación, y cerró la puerta dejando fuera a la fábula.
Entonces, según La Fontaine, si no tienes una vida de fábula como cigarra, estarás condenado a trabajar y convertirte en una hormiga moralizante.
domingo, 1 de enero de 2023
El gorrilla
Lucía en su camiseta, con grandes caracteres negros, la leyenda: Take is easy. Parecía una advertencia o una intimidación, quizás parte de su acervo filosófico o de una reflexión profunda, el discurso existencial de quien debe ganarse el pan, o la dosis de droga, cada mañana. Cuando bajé del coche, entre curioso y asustado, el hombre me extendió la mano y me dijo: «dame algo que tengo hambre de letras».
domingo, 18 de diciembre de 2022
Solipsistas
—¿Es usted el juez que presidirá esta sesión?
—Lo soy —contestó con una serenidad majestuosa— ¿Y usted quién es?
—Soy el fiscal narrador de esta historia.
—Quiero dejarle claro que en este juzgado soy la Ley y nadie está por encima de mí.
—Quiero que tenga en cuenta que soy quien escribe su destino.
El juicio comenzó con las alegaciones por parte de los abogados de los litigantes, quienes expusieron de manera muy subjetiva sus alegatos. El juez los escuchó peripatético y poco entusiasmado. Las defensas presentaron a sus testigos, bien aleccionados sobre qué tenían que responder a sus preguntas y qué no debían decir a la parte contraria.
—Esto parece un espectáculo —apostilló la voz narrativa—, un cenáculo de la probidad.
—Es el procedimiento judicial.
—Los testimonios de esas personas son sesgados y tendenciosos. Vienen instruidos sobre qué deben manifestar.
—Mi deber es escucharlos antes de un pronunciamiento salomónico.
—Ahora entiendo porque llevan toga.
—Sí, por qué —preguntó contrariado—.
—Porque en la judicatura todo es oscuro.
—Le voy a expulsar de la sala.
—No puede. En todo caso podría echarme de su cabeza.
—Pues eso haré. Dejaré de pensar.
—Si lo hace se estará condenado a perder el juicio.
domingo, 11 de diciembre de 2022
domingo, 4 de diciembre de 2022
Una muerte anunciada
Al pasar por aquella plaza vi cómo la gente se arremolinaba en una esquina. Algunas personas hacían grandes aspavientos y otras llamaban por teléfono. Me acerqué con cautela y curiosidad para saber qué pasaba. Una joven se cruzó sollozando en mi camino. Después escuché a alguien decir: «ha sido un infarto». Mi interés primó por encima de mi prudencia y esquivando el gentío comencé a observar el cuerpo de un hombre tendido en el pavimento, mientras otro intentaba reanimarlo presionando su pecho e insuflándole aire por la boca.
Al principio no aprecié nada raro, pero enseguida distinguí en aquel rostro el mismo que suelo ver por las mañanas en el espejo o al menos guardaba bastante parecido. Pude comprobar que su vestimenta era idéntica a la mía, incluso los zapatos eran similares y, en ese momento, me invadió una angustiosa sensación de inexistencia.
Al poco, apareció una mujer compungida que al acercarse se asemejaba terriblemente a mi compañera. Los servicios sanitarios llegaron y comenzaron a atender al accidentado que permanecía en estado inconsciente. Lo introdujeron en una ambulancia y sentí como si me despidiera de la vida.
Uno de los médicos preguntó por la identidad del infartado. La esposa le dio los datos.
No era mi nombre y respiré tranquilo.
domingo, 27 de noviembre de 2022
No hay niños
Las parejas se reunieron a cenar y pasar una noche alegre. Todas tenían hijos menores de doce años y pensaron que, para tener una velada tranquila la solución sería alimentar a sus retoños primero y, después, llevarlos a una sala amplia, donde bien acomodados fueran abandonados al cuidado de la nodriza llamada Internet, para los cual fueron dotados cada uno de su terminal.
Rieron, chalaron, bebieron y comieron, en un ambiente adulto despejado de requerimientos infantiles. Durante bastante tiempo nadie escuchó un «¡¡¡mamá!!!» o un «¡¡¡papá!!!».
No echaron en falta a su descendencia hasta que alguien dijo: «no haya niños». Los medios de comunicación tildaron el suceso de desaparición masiva.
domingo, 20 de noviembre de 2022
Abuelita
La abuela de Caperucita Roja, harta de que el lobo se la comiera cada vez que contaban el cuento, hizo una reclamación al Colegio Oficial de Narradores. En la misma reclamó una cierta dignidad como personaje popular y, por tanto, el pago de una pensión como cualquier persona del colectivo de la tercera edad, una dieta sana —no solo tarta y leche—, ser beneficiaria de los viajes de Imserso, la prestación de atención geriátrica y médica y, sobre todo, demandaba una nieta más espabilada que no la confundiera con un lobo en camisón.
domingo, 13 de noviembre de 2022
Calima
El cielo descargó una inesperada lluvia anaranjada coloreando la urbe de albaricoque maduro. El polvillo rubicundo tiñó las calles, los árboles, los coches y penetró en las casas anegando con sigilo todas las dependencias, impregnando cada rincón y objeto con una película de limaduras de mandarina.
Bajo el cielo leonado el asfalto parecía alfombrado de caléndulas, los edificios semejaban torres bermejas, las fuentes aparentaban ser surtidores melifluos y los parques cuadros donde se fundían ocres, caquis y cobrizos.
Los habitantes comenzaron, primero a respirar y, luego, a masticar aquel aire azafranado que se les coló por la nariz y por los ojos, y los fue pintando de un tono zanahoria, hasta que se volvieron de arcilla en una ciudad de barro.
domingo, 6 de noviembre de 2022
Crimen pasional
Había pasado el día desterrando cualquier hilo de suciedad y limpiando hasta el último rincón, para que todo quedara reluciente, impecable e impoluto. Al culminar el trabajo, sentada, suspiró. En ese instante, su marido cruzó la casa con las botas embarradas y un aire de borracho estrambótico. Los informativos lo adjetivaron como crimen pasional.
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