domingo, 5 de marzo de 2023

domingo, 26 de febrero de 2023

Madrugadas etílicas



—¿Tomamos una copa más? —preguntó.

—Tú quieres emborracharme —le respondió esbozando una sonrisa.

—Por supuesto, para que te aproveches de mí.



domingo, 12 de febrero de 2023

Cortazianas


Apoyaba mi barbilla en el cañón del CETME mientras oía la radio por los auriculares. Era la última guardia del inacabable servicio militar cuando la noticia me sorprendió en la garita y me revoleó contra la pared. Fuera llovía con la mansitud que sólo puede hacerlo en Galicia, donde la acuosidad cae con tristísima delectación. Dentro de mí también empezó a lloviznar y no escampó en muchos días.

Aún de noche amanecería al poco y, entonces, el día tendería a empeorar dado el impactante espesuramiento del boletín informativo en mis oídos. Lentamente el paisaje urbano se metalizó de azul.

Al terminar fui a mojar las magdalenas en la tristeza de aquel desayuno antes de acercarme al barracón. En el cuerpo de armas aflojé el cinturón y dejé las municiones y el fusil en la armería igual que quien deja media alma en su camino. Al llegar la camareta estaba vacía, inoportuna e injuriosamente. Se me cuajaron los claros de los ojos como queriendo llorar, pero sin lagrimear y comencé a escuchar un murmullo de voces en la soledad de la sala. La luz saltaba desde la calle general Alesón queriéndose comer la húmeda penumbra. En el exterior, la mañana llúvida aceleraba su ritmo de vida urbana y escolares volantones caminaban hacia la escuela aferrados a sus madres.

En Argentina engrupir significa hacer creer una mentira. Eso quizás fue lo que pasó en el parte radiofónico del 12 de febrero de 1984, rumié pensante, entre tanto terminaba el retén de vigilancia. Su muerte tenía que ser una falacia porque los inmortales nunca desaparecen. Nosotros sí que morimos en el acontecer de nuestra funda existencial, lo mismo que gusanos de seda que abandonan su ovillo vital y se transforman en sueño alado. El belgicano continuaría con su gargarizar de erres, flaco y barbado auditor de jazz. Una fama y un cronopio marcharían, cogidos de la mano, a coleccionar heterogramas.

Años más tarde me senté sobre una fría lápida de mármol blanco que cubrían rosas marchitas en Montparnasse. Encendí un cigarrillo y decidí contarle lo mal que lo había pasado en aquella amanecida. Sé que me escuchó, no más.


*Según la Patafisica este de febrero es un mes cortaziano

domingo, 29 de enero de 2023

Rubicundos



Los adoradores del ocaso, con sus súplicas, detuvieron el sol antes de ponerse y lograron arrebolar sus pupilas. Desde entonces llevan fuego en la mirada.



domingo, 22 de enero de 2023

Atracos bursátiles








Al corredor de bolsa, el ladrón le preguntó: «¿La bolsa o la vida?» Y el bróker respondió: «Mi vida es la bolsa».

domingo, 8 de enero de 2023

La moraleja y la fábula





Era un gélido invierno. Una fábula, protegida por Esopo, disfrutaba del momento en la estación de esquí, mientras su vecina la moraleja trabajaba por enseñar a la gente qué se puede concluir del cuento de vivir. 



La fábula le brindó cantar y descansar, y la moraleja le aconsejó que debería dejar de estar ociosa y ponerse a aleccionar al personal sobre las circunstancias que rodean a la existencia humana. La fábula ignoró su consejo. 



Meses después llegó un caluroso verano, que sorprendió a la fábula sin traje de baño. Desesperada acudió a su convecina la moraleja pidiéndole ayuda. Sin embargo, la moraleja contestó preguntando qué había hecho durante el periodo invernal. La fábula le dijo que canturrear, a lo que la moraleja le respondió que bailara ahora ya que cuando pudo no hizo nada para evitar esa situación, y cerró la puerta dejando fuera a la fábula. 



Entonces, según La Fontaine, si no tienes una vida de fábula como cigarra, estarás condenado a trabajar y convertirte en una hormiga moralizante.

domingo, 1 de enero de 2023

El gorrilla



Lucía en su camiseta, con grandes caracteres negros, la leyenda: Take is easy. Parecía una advertencia o una intimidación, quizás parte de su acervo filosófico o de una reflexión profunda, el discurso existencial de quien debe ganarse el pan, o la dosis de droga, cada mañana. Cuando bajé del coche, entre curioso y asustado, el hombre me extendió la mano y me dijo: «dame algo que tengo hambre de letras».



domingo, 18 de diciembre de 2022

Solipsistas


—¿Es usted el juez que presidirá esta sesión?
—Lo soy —contestó con una serenidad majestuosa— ¿Y usted quién es?
—Soy el fiscal narrador de esta historia.
—Quiero dejarle claro que en este juzgado soy la Ley y nadie está por encima de mí.
—Quiero que tenga en cuenta que soy quien escribe su destino.
El juicio comenzó con las alegaciones por parte de los abogados de los litigantes, quienes expusieron de manera muy subjetiva sus alegatos. El juez los escuchó peripatético y poco entusiasmado. Las defensas presentaron a sus testigos, bien aleccionados sobre qué tenían que responder a sus preguntas y qué no debían decir a la parte contraria.
—Esto parece un espectáculo —apostilló la voz narrativa—, un cenáculo de la probidad.
—Es el procedimiento judicial.
—Los testimonios de esas personas son sesgados y tendenciosos. Vienen instruidos sobre qué deben manifestar.
—Mi deber es escucharlos antes de un pronunciamiento salomónico.
—Ahora entiendo porque llevan toga.
—Sí, por qué —preguntó contrariado—.
—Porque en la judicatura todo es oscuro.
—Le voy a expulsar de la sala.
—No puede. En todo caso podría echarme de su cabeza.
—Pues eso haré. Dejaré de pensar.
—Si lo hace se estará condenado a perder el juicio.



domingo, 4 de diciembre de 2022

Una muerte anunciada



Al pasar por aquella plaza vi cómo la gente se arremolinaba en una esquina. Algunas personas hacían grandes aspavientos y otras llamaban por teléfono. Me acerqué con cautela y curiosidad para saber qué pasaba. Una joven se cruzó sollozando en mi camino. Después escuché a alguien decir: «ha sido un infarto». Mi interés primó por encima de mi prudencia y esquivando el gentío comencé a observar el cuerpo de un hombre tendido en el pavimento, mientras otro intentaba reanimarlo presionando su pecho e insuflándole aire por la boca.

Al principio no aprecié nada raro, pero enseguida distinguí en aquel rostro el mismo que suelo ver por las mañanas en el espejo o al menos guardaba bastante parecido. Pude comprobar que su vestimenta era idéntica a la mía, incluso los zapatos eran similares y, en ese momento, me invadió una angustiosa sensación de inexistencia.

Al poco, apareció una mujer compungida que al acercarse se asemejaba terriblemente a mi compañera. Los servicios sanitarios llegaron y comenzaron a atender al accidentado que permanecía en estado inconsciente. Lo introdujeron en una ambulancia y sentí como si me despidiera de la vida.

Uno de los médicos preguntó por la identidad del infartado. La esposa le dio los datos.

No era mi nombre y respiré tranquilo.



domingo, 27 de noviembre de 2022

No hay niños



Las parejas se reunieron a cenar y pasar una noche alegre. Todas tenían hijos menores de doce años y pensaron que, para tener una velada tranquila la solución sería alimentar a sus retoños primero y, después, llevarlos a una sala amplia, donde bien acomodados fueran abandonados al cuidado de la nodriza llamada Internet, para los cual fueron dotados cada uno de su terminal.

Rieron, chalaron, bebieron y comieron, en un ambiente adulto despejado de requerimientos infantiles. Durante bastante tiempo nadie escuchó un «¡¡¡mamá!!!» o un «¡¡¡papá!!!».

No echaron en falta a su descendencia hasta que alguien dijo: «no haya niños». Los medios de comunicación tildaron el suceso de desaparición masiva.



domingo, 20 de noviembre de 2022

Abuelita



La abuela de Caperucita Roja, harta de que el lobo se la comiera cada vez que contaban el cuento, hizo una reclamación al Colegio Oficial de Narradores. En la misma reclamó una cierta dignidad como personaje popular y, por tanto, el pago de una pensión como cualquier persona del colectivo de la tercera edad, una dieta sana —no solo tarta y leche—, ser beneficiaria de los viajes de Imserso, la prestación de atención geriátrica y médica y, sobre todo, demandaba una nieta más espabilada que no la confundiera con un lobo en camisón.



domingo, 13 de noviembre de 2022

Calima




El cielo descargó una inesperada lluvia anaranjada coloreando la urbe de albaricoque maduro. El polvillo rubicundo tiñó las calles, los árboles, los coches y penetró en las casas anegando con sigilo todas las dependencias, impregnando cada rincón y objeto con una película de limaduras de mandarina.

Bajo el cielo leonado el asfalto parecía alfombrado de caléndulas, los edificios semejaban torres bermejas, las fuentes aparentaban ser surtidores melifluos y los parques cuadros donde se fundían ocres, caquis y cobrizos.

Los habitantes comenzaron, primero a respirar y, luego, a masticar aquel aire azafranado que se les coló por la nariz y por los ojos, y los fue pintando de un tono zanahoria, hasta que se volvieron de arcilla en una ciudad de barro.




domingo, 6 de noviembre de 2022

Crimen pasional



Había pasado el día desterrando cualquier hilo de suciedad y limpiando hasta el último rincón, para que todo quedara reluciente, impecable e impoluto. Al culminar el trabajo, sentada, suspiró. En ese instante, su marido cruzó la casa con las botas embarradas y un aire de borracho estrambótico. Los informativos lo adjetivaron como crimen pasional.



domingo, 30 de octubre de 2022

Irrepetible



Encontró un libro asombroso que, cada vez que lo abría, aparecían narraciones nunca antes leídas por alguien. Y que nadie volvería a leer.



domingo, 23 de octubre de 2022

Líquido vital



El alumno esperó paciente a que el maestro terminar su meditación.

—¿Qué te preocupa? —le dijo al abrir los ojos.

—Saber qué significación tendrá mi vida al final.

—Imagina una botella vacía que vas llenando con las experiencias vividas que, a la par, desaloja el aire que es el tiempo consumido. Solo tendrá sentido si aquello de lo que la has rellenado ha merecido la pena.



domingo, 16 de octubre de 2022

domingo, 9 de octubre de 2022

Wéstern



Todas las mañanas llena un cubo con el agua de la fuente que hay en el parque. Antes, la mujer, da varias vueltas alrededor del surtidor y luego mira al cielo. Mientras el chorro colma el recipiente invoca un viejo rezo en una lengua desconocida para los transeúntes. En el barrio todos la consideran loca. A ella no le importa lo que piense el vecindario y cuenta, cuando le preguntan, que un antepasado suyo vivió en el lejano Oeste. De un tiempo a esta parte vengo observando muchas cabezas rapadas por la calle.



domingo, 2 de octubre de 2022

Équidos



Era un lugar oscuro y olía a madera salada. Todos debíamos permanecer en silencio durante bastante tiempo. Así que me entretuve en imaginar cómo sería el vientre de un caballo y me quedé dormido. Al despertar me encontraba dentro de las murallas de Ilión.




Mutismo

Le dio su palabra y desde entonces no ha vuelto a hablar con nadie. Desde entonces guarda algo en la boca: un sabor tibio, una humedad dulce...